No es una salida más: es el momento de dar el golpe

Domingo. 17:00. Manuel Polinario.
El CD Estepona llega a Puente Genil con algo que hace dos semanas no tenía: margen real.
El 11 de febrero la distancia con el playout era de once puntos.
Hoy es de seis.
Y el domingo puede reducirse a tres.
Eso no es un eslogan.
Es una reacción sostenida en el tiempo.
Imagen: CD Estepona | Santiago Díaz
El contexto no engaña
12º (salvación directa) – 30 puntos.
13º (playout) – 29 puntos.
16º (CD Estepona) – 23 puntos.
Si el Estepona gana:
26 puntos.
Y el Salerm se queda en 29.
Tres de diferencia.
Después del domingo quedarían 27 puntos en juego.
Tres ya no son una frontera.
Son un pulso directo.
Por eso este partido no es uno más.
Es el primero donde la distancia puede dejar de ser persecución para convertirse en presión.
La evolución tiene argumentos
Desde el 1-2 ante el Salerm en el debut de Manolo, el equipo ha sumado 16 puntos en 10 jornadas.
Ha ganado fuera.
Ha competido en campos exigentes.
Ha vencido al segundo clasificado.
No ha sido un impulso emocional.
Ha sido crecimiento real.
Orden.
Estructura.
Confianza.
Y ahora ese crecimiento se mide en un duelo directo.
Las bajas no cambian la intención
No estarán Duarte ni Antonio Marín por sanción.
Habrá ausencias, como en tantas otras jornadas.
Pero este equipo no ha crecido protegiéndose.
Ha crecido mirando de frente la situación.
Compitiendo alto.
Presionando.
Asumiendo riesgos.
Y el domingo esa mirada va a intensificarse.
No es un equipo que espere.
Es un equipo que provoca.
Un partido con escenario claro
A las 12:00:
UCAM – Melilla
Antoniano – Xerez Deportivo
A las 12:30:
La Unión – Almería B
Cuando el balón empiece a rodar a las 17:00, el Estepona sabrá exactamente lo que hay en juego.
Si los de abajo han ganado, tocará responder.
Si han pinchado, tocará golpear.
No habrá excusas.
Habrá contexto definido.
Y en ese tipo de partidos se mide la personalidad colectiva.
El equipo no va solo
Dos autobuses completos.
Un tercero en estudio.
Coches particulares.
No es una excursión.
Es una declaración.
Los jugadores tienen que sentirlo desde el calentamiento.
Desde el primer balón dividido.
Desde el primer choque.
Porque este tramo no se juega solo con fútbol.
Se juega con convicción.
Elegimos CREER… también fuera
Hace dos semanas la distancia era de once puntos.
Hoy es de seis.
Eso no es casualidad.
Es trabajo.
Es estructura.
Es dinámica.
Y el domingo puede ser tres.
Que nadie se equivoque:
No es una final.
Pero sí es el primer partido donde el Estepona puede empezar a dejar de mirar hacia arriba con distancia… y empezar a mirar de frente.
Este equipo no se rompe.
Compite.
Insiste.
Provoca.
Y cuando siente respaldo, crece.
Puente Genil no es una salida más.
Es una oportunidad real.
Y si el Estepona compite como viene compitiendo, no irá allí a esperar.
Irá a ganar.
Porque la permanencia no se suplica.
Se conquista.
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