EL CD ESTEPONA MANDA UN MENSAJE Y DERROTA AL ASPIRANTE (2-0)

El CD Estepona no solo ganó al segundo clasificado.
Le superó.
Le sometió por momentos.
Y confirmó que lo de Lebrija no fue un episodio aislado.
Fue tendencia.
El 2-0 ante el UCAM Murcia CF no es una victoria puntual. Es una declaración competitiva.
Imagen: CD Estepona | Santiago Díaz
Primera parte: intensidad, polémica y aviso
El partido arrancó eléctrico. Presión alta, ritmo fuerte y dos equipos sin especular.
El Estepona quiso balón.
El UCAM quiso transición.
Dani Aquino tuvo la más clara en el minuto 13, pero Alfonso Liceras sostuvo el pulso en el mano a mano.
El Estepona respondió con centros constantes al segundo palo. Candelas, Héber y Ariel generaron peligro real. Dos acciones en el área visitante dejaron sensación de penalti no señalado.
El partido entró en un tramo de ida y vuelta hasta que llegó la acción que lo condicionó.
Minuto 45. Contra del Estepona. Encadenado de faltas para cortar la transición. El árbitro dejó seguir. Al finalizar la jugada, segunda amarilla para Aitor Puñal.
UCAM se quedaba con diez.
El descanso llegó con 0-0.
Justo en el marcador.
Pero con un equipo que estaba insistiendo más.
Segunda parte: materializar lo que ya se había generado
Con uno menos, el UCAM ralentizó. Intentó dormir el partido.
El Estepona no cambió el plan.
Minuto 55: Ale Contreras entra por Duarte.
Minuto 56: zurdazo desde la frontal, palo largo.
Golazo.
1-0.
El partido cambió de dimensión.
El Estepona entendió que debía mandar.
Y mandó.
Minuto 70. Presión alta. Error en salida visitante. Héber Pena anticipa y firma el 2-0.
No fue casualidad.
Fue insistencia.
Fue modelo.
Fue presión sostenida.
Más allá de la expulsión
Reducir el partido a la roja es simplificar lo que ocurrió durante 97 minutos.
El Estepona ya estaba generando antes del descanso.
Ya estaba incomodando.
Ya estaba atacando mejor los espacios.
Con diez, el UCAM sufrió más.
Pero el partido no nació en la expulsión.
Nació en la intensidad local.
Claves tácticas
Manolo habló de 3-4-3.
Sobre el césped fue un sistema flexible, con carrileros profundos y presión coordinada.
Maxi Benítez cumplió el rol de Sandji con solidez.
Samu Expósito sostuvo la energía.
La defensa estuvo firme en centros laterales.
Liceras volvió a ser decisivo en momentos clave.
Y Ale Contreras cambió el partido.
Movilidad.
Personalidad.
Gol.
MVP indiscutible.
El contexto importa
Casi 2.000 espectadores.
Grada empujando.
Ambiente consciente de lo que se juega el equipo.
Y un detalle que no pasó desapercibido: la presencia en el palco de Don José Hidalgo, presidente del club, que tras el encuentro bajó al vestuario para saludar a la plantilla.
Cuando la estructura acompaña al césped, el mensaje se amplifica.
Manolo lo dijo antes.
“Tenemos que mandar mensajes.”
Lo repitió después.
“Estamos mandando un mensaje en silencio.”
El mensaje no fue verbal.
Fue competitivo.
La clasificación se comprime
El Estepona suma 23 puntos.
Duerme a seis del playout.
Con 30 puntos aún en juego.
El Salerm cayó.
La distancia ya no es estructural.
Es alcanzable.
Lo que cambia de verdad
Desde la llegada de Manolo:
• El equipo compite de frente.
• No se repliega por miedo.
• No especula.
• No espera errores.
Los provoca.
Si ves el partido sin mirar la tabla, cuesta identificar quién pelea por salvarse y quién por ascender.
Y eso no es una frase grandilocuente.
Es una realidad competitiva.
Mandar mensajes
El Estepona no ha salido del descenso.
Pero ha cambiado la conversación.
No pide permiso.
No pide indulgencia.
No pide compasión.
Compite.
Y cuando compite así, obliga a que el resto mire hacia abajo.
El domingo no fue solo una victoria.
Fue un mensaje.
Y esta vez no fue en silencio.
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